
Mindfulness y Ansiedad
¿Qué es la ansiedad?
Es simplemente una emoción más y como tal no puede desaparecer de nuestro bagaje de emociones. Ella está imbricada con el miedo ya que para definirla decimos que la ansiedad es un estado de alerta frente a algo que tenemos miedo y creemos que no podemos hacer nada al respecto. Como los recursos son escasos es que la persona eleva su alerta y esto se traduce en sensaciones corporales que terminan siendo un verdadero problema porque pueden llegar a disminuir la calidad de vida de la persona.
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Pero lamentablemente al igual que el miedo y la angustia, la ansiedad tiene mala prensa y las personas buscan luchar contra ella intentando por todos los medios erradicarla o evitarla.
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Respuestas básicas frente al estres:
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Las respuestas básicas frente al estrés son la lucha (fight) o la huída (fly) aunque habría que agregar una tercera que es el congelamiento (freeze); esta última aparecería cuando no hay esperanzas.
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Estas formas de afrontamiento provienen de un saber filogenético. Cuando el hombre primitivo se veía amenazado por algún tipo de depredador, en fracción de segundos podía aumentar drásticamente sus recursos físicos y poder entonces luchar o correr rápidamente. Estas respuestas fueron adaptables para nuestros antepasados.
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En cambio, la respuesta de congelamiento funciona de forma diferente. Cuando estamos abrumados por un atacante y percibimos que no hay ninguna esperanza de sobrevivir tendemos a congelarnos.
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Para entender la lucha o la huida o el congelar la respuesta hay que entender cómo las dos ramas del sistema nervioso autónomo (o ANS) trabajan en armonía unas con otras para poder hacer frente a las amenazas y luego recuperarse.
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Nuestro ANS es una red de fibras nerviosas que se extiende a través del cuerpo conectando el cerebro con diversos órganos y grupos de músculos con el fin de coordinar las dos ramas de esta respuesta.
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La rama simpática activa la respuesta de lucha o huida. Se dice que el corazón late más rápido, los músculos se tensan, las pupilas de los ojos se dilatan y las mucosas se secan. Todo esto permitiría luchar más, correr más rápido, ver mejor y respirar mejor (recordemos el hombre primitivo).
Esta respuesta se inicia frente a la valoración de amenaza tanto frente a estímulos reales como imaginarios y tarda en aparecer en fracciones de segundo.
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En cambio la rama parasimpática activa la respuesta de relajación. Se le dice al cuerpo, OK, puede relajarse ahora. El peligro ha pasado. No hay necesidad de estar en alerta ya.
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Un paradojal camino propuesto por Mindfulness
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Tomar conciencia de la naturaleza y función de la ansiedad, el miedo y la preocupación, es el primer paso para vivir de una manera más consciente.
Normalmente pensamos que la solución para la ansiedad y el miedo es evitar las situaciones desencadenantes. Esta estrategia - que es una estrategia de evitación /control - puede parecer benéfica en ese momento, pero con el tiempo las situaciones que se tienden a evitar van en aumento y la persona se siente cada vez más amenazada porque sabe que están allí presente. La amenaza lanza al sujeto a la ansiedad, incluso si no está en una real situación de peligro (ansiedad anticipatoria). Esto evidenciaría un circuito disfuncional y por cierto está lejos de ser adaptativo.
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De manera que la forma real de solucionar no es evitar sino tomar conciencia. Comprender que la ansiedad es necesaria, que es una emoción más y que nos da un mensaje a ser comprendido y escuchado. No se trata de pulsear con ella (fight) sino de aceptarla, de transitarla de manera atenta para entender qué función está cumpliendo en nosotros. En la medida en que podamos “conectarnos con ella”, podremos lograr estrategias de afrontamiento más adaptativas y con menor costo anímico y psíquico.
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Algunos de los resultados del entrenamiento en Mindfulness o atención plena:
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- Desarrollo de habilidades para manejar de manera más efectiva situaciones de estrés y ansiedad a corto y largo plazo.
- Una mayor habilidad para relajarse.
- Una disminución sostenida de síntomas físicos y psicológicos y una mayor habilidad para mantener el equilibrio bajo situaciones de estrés.
La atención plena invita a la persona a tomar conciencia de la manera en que se relaciona con su experiencia en el momento presente. La persona al explorar la conexión mente-cuerpo puede también comprender el rol de los pensamientos, emociones, reacciones y patrones de conducta en la salud y calidad de vida.
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Así, la práctica disciplinada de Mindfulness cultiva la capacidad de darse cuenta de lo que sucede mientras sucede, invitando a entrenar la mente para mantenerla en calma y tornarla progresivamente más atenta y concentrada para poder así desarrollar un cambio en la relación con la propia experiencia momento a momento.
