
Mindfulness y Neurociencia
Los avances de algunos métodos de estudio del cerebro, como las técnicas de neuroimágen y el procesamiento computarizado de las señales electroencefalográficas están permitiendo conocer la interacción mente - cerebro y han comenzado a facilitar conocimiento acerca de lo que sucede en el cerebro cuando se practica mindfulness.
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Cuando la información de los órganos de los sentidos se abre paso a través de los sistemas sensoriales hacia zonas cada vez más elevadas del sistema nervioso, la misma es modelada por la actividad de extensas redes neuronales, que la filtran con criterios basados en la experiencia previa del sujeto. La dificultad consiste en "quitar" ese filtro para poder ver las cosas sin la modificación que él genera, sin embargo, cabe también señalar que ese filtro tiene un alto valor para la supervivencia porque permite procesar y clasificar rápidamente la información que llega, facilitando una toma rápida de decisiones, necesarias para sobrevivir.
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¿En qué consiste ese proceso de clasificación de la información?
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El cerebro intenta hacer encajar toda la nueva información en categorías y modelos viejos conocidos y esto genera que se pierda gran parte del material sensorial entrante, más aún, cuanto más novedosa sea esa información porque no se deja asimilar fácilmente a las categorías previamente establecidas.
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Por lo tanto el sistema nervioso impone una serie de filtros automáticos que resaltarían aspectos ya conocidos de la realidad y atenuarían o eliminarían los aspectos novedosos.
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¿Qué permite la práctica de Mindfulness?
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La información entrante sensorial, la de aquí y ahora, se la puede clasificar según algunos autores en ocho sentidos o corrientes de información sensorial, a saber:
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- los cinco órganos de los sentidos clásicos
- la interocepción (incluyendo las sensaciones viscerales y propioceptivas)
- la comprensión de la mente (de la propia y de la del otro; mindsight, teoría de la mente)
- el sentido relacional (informa sobre la resonancia o disonancia en las relaciones interpersonales, permite también sentirnos sentidos por otros).
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Precisamente lo que se hace en Mindfulness es prestar una atención más plena a esas ocho corrientes de información y pueden acceder al espacio de la conciencia aunque no todas a la vez. Al prestar una atención especial, atenta y detallada a la información entrante, se comienza a dificultar los filtrados cerebrales y se favorece la llegada de mayor riqueza informativa a las instancias prefrontales porque el proceso de prestar atención detallada hace que la corteza prefrontal dorso- lateral se active al tiempo que recibe la información que está siendo privilegiada en ese momento.
Una vez que la atención se dirigió a alguna de las corrientes sensoriales con la participación de la corteza prefrontal, y se le suma la capacidad de autoobservación (metacognición que permite que el sujeto se haga consciente de los procesos mentales que están en marcha - incluye la intervención de zonas más mediales del córtex prefrontal y la corteza órbito-frontal-) el sujeto tiene la oportunidad de flexibilizar la respuesta por lo que se "desconectaría" el automatismo que se produciría en ausencia de aquella intervención consciente.
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La práctica de Mindfulness permitiría salir de los automatismo mentales y generar una importante diferencia para que el sujeto pueda en su vida tener respuestas más integradas y adaptativas pero sobre todo flexibles de acuerdo a su percepción y atención plena en el aquí y ahora.
